AYER ME ACORDE DE TI
Ayer mientras platicaba con un gato solitario el demonio de la desesperación abrió sus alas para volar sobre mi centro, la luna brillaba tímida y las estrellas ocultaban su lucidez detrás del manto nocturno, la tinta fluía silenciosa y lenta ante el hallazgo de un sueño perdido que hablaba de ti, telarañas extrañas del pasado suspiraban tu aliento que con suave dulzura se fue insuflando dentro de mí, mientras brotaba la primera lagrima completamente llena de ti: el demonio se postro en mis hombros. El gato miraba incauto sus lúgubres cuernos, que dibujaba tus ojos sobre el suelo ensangrentado por tu ausencia: se erizo de nostalgia mi piel; recordé tu beso fresco al ritmo de tres lágrimas más, tú abrazo infinito ante el frío de la noche-soledad… y tú presencia entera ante mí tristeza en decadencia. Y al entrar la mañana deje de llorar.