miércoles, 4 de abril de 2012

EL DESEO POR TU CARICIA



Suspiro por las calles sombrías 
que se iluminan en intervalos 
por la luz de los ojos 
de algunos gatos rabiosos, 
las ratas nocturnas 
juegan con las navajas de los sueños, 
las arañas van envenenando los ensueños: 
se enciende el deseo por tu caricia, 
pero la soledad 
me envuelve y 
borra toda imagen de ti. 
Tristeza es lo único que queda, 
la tinta me acompaña siempre fresca, 
el dolor es su célula vital: 
el motor de mis palabras. 
El reloj mide el sufrimiento 
mientras el crepúsculo sufre enrojecido, 
música subterránea 
le da ilusión a la noche, 
mis venas se inflaman quieren explotar… 
esperan el filo de la muerte. 
Sigo andando entre las calles 
y suspiro de nuevo 
y en la extraña distracción de la soledad 
desciende un ángel negro 
que trae entre sus manos tus labios:
las ratas dejan de jugar 
y caigo exhausto sobre la realidad maldita 
de estar lejos de ti 
mientras sonríen los gatos.

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