lunes, 2 de abril de 2012

MI SOMBRA DELIRANTE ES LA QUE MÁS TE EXTRAÑA


Vivo solo entre el amor y el desquicio 
intentando olvidar las heridas 
que el tiempo y la fe me han provocado. 
Espero alguna ilusión  o un sueño perpetuo;  
el tiempo pasa ante mis ojos  
y el invierno siempre llega ardiendo 
con su infierno  nostálgico y oscuro. 
Lleno mi copa y enciendo otro cigarrillo  
–sabiendo que odio fumar- 
mientras el teléfono suena impasible, 
miro sigiloso la eterna desesperación  
del tiempo marcado  por el reloj 
que cuelga  frió y exánime en la pared  
salpicada de aflicciones 
y desgarradores colores 
que crecen enloquecidos 
al vaciarse mi copa. 
Mi sombra, en su delirio
 busca tu esencia en el viento seco 
que entra temeroso por la ventana, 
el revólver está cargado, 
y callado espera sobre el buro, 
y mientras el olvido 
intenta llevarse el último recuerdo, 
mi esquelética mano ávida de tu piel  
hace una triste alusión  
de aquel suspiro agonizante 
donde tu  petite mort   
le dio a mi alma fragmentada  
lisonjas manchadas de soledad. 

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